Diciembre es el mes de inicio del calendario litúrgico, comenzando con el adviento, un tiempo de esperanza, el mes de la Virgen Inmaculada.
Para este nuevo tiempo, nuestra amantisima madre, la Santísima Virgen de los Dolores en su Soledad Coronada luce saya completa en seda blanca y bordada en su totalidad en cartulina catalana. Rodea su cintura el fajín militar celeste, donado por su Coronación Canónica del que penden distintas condecoraciones entregadas a nuestra madre por diferentes hermanos, destacando la Cruz al Mérito de San Hermenegildo.
Como tocado, luce un tocado de punto de Bruselas, de una exclusiva y maravillosa factura.
La Virgen está ricamente enjoyada con varias piezas de su extenso ajuar. Remata el conjunto su manto de terciopelo azul, bordado en oro y su maravillosa corona de camarín cuajada de joyas.
Salve, Madre, Reina y Soberana.
