Resurrección del Señor
Con el corazón todavía lleno de emoción y gratitud, quiero dar las gracias a todos y cada uno de
vosotros por la preciosa Estación de Penitencia que vivimos ayer, Viernes Santo.
Gracias a los nazarenos que, con fe y recogimiento, acompañaron a nuestro Santísimo Cristo de la
Vera Cruz y a María Santísima de los Dolores en su Soledad Coronada por las calles de nuestro
pueblo. Vuestro silencio, vuestro saber estar y vuestro amor hicieron que la procesión fuera un
verdadero acto de piedad y testimonio de fe en la calle. Gracias.
Gracias a los costaleros, que con su esfuerzo y entrega llevaron sobre sus pies a nuestros
Amantísimos Titulares con tanto cariño y respeto. Gracias.
Gracias a los hermanos que trabajaron incansablemente en la organización, montaje,
acompañamiento, equipo de capataces, diputados de tramos, auxiliares, fiscales, cuerpo de acólitos,
Santa Mujeres y Virtudes Teologales, equipo de priostía, camareras y a todos los que, de una forma u
otra, hicieron posible que la procesión saliera adelante de la manera tan bonita que vivimos ayer.
Gracias.
Y cómo no acordarme de los miembros de nuestra Junta de Gobierno, ayer demostrasteis lo que
siempre digo una vez tras otra: trabajo, humildad y servicio. No puedo estar más orgulloso de
vosotros. Gracias.
Gracias a nuestro pueblo de Brenes, que una vez más salió a la calle para acompañar con devoción y
respeto para ver y rezarle a la Verdadera Cruz de Cristo.
Y sobre todo, gracias a ti, Señor, por permitirnos vivir un nuevo Viernes Santo abrazando tu Santa
Cruz y al amparo de tu Santísima Madre. Sin vuestra protección, todo lo vivido ayer no hubiera sido
posible.
Que la experiencia vivida esté año nos impulse a seguir creciendo en la fe, en hermandad y en la
caridad del Señor durante todo el año.